Buenos días,
¿De verdad necesita Europa más gasto militar?
En mi opinión el problema de Europa en este momento no es el gasto militar, ya que ni siquiera tiene un ejército conjunto y/o coordinado y, al menos hasta ahora, depende de una organización internacional –la OTAN– que responde principalmente a los intereses imperialistas de Estados Unidos. El verdadero problema de Europa es que no ha respondido adecuadamente a si es capaz de garantizar la seguridad energética y la seguridad alimentaria a su población actual, es decir, si es económica y energéticamente autónoma de otros bloques de poder que ahora mismo suponen una amenaza. Sin resolver estas otras dos cuestiones, ni siquiera multiplicar por diez el presupuesto militar serviría de algo.
Nada de eso puede conseguirse si la Unión Europea se mantiene aferrada a las normas económicas neoliberales que limitan los presupuestos comunitarios. Más al contrario, como puso de relieve el plan de recuperación frente a la pandemia, lo que Europa necesita con urgencia es disponer de mecanismos de financiación común –nuevos mercados de capitales, eurobonos o directamente recuperar el control democrático del Banco Central–. Sólo así podría financiar no sólo la creación de un ejército conjunto sino, sobre todo, las políticas de transición ecológica y energética que aseguren a la Unión Europea su autonomía frente a los intereses rapaces de Estados Unidos y Rusia. Por otro lado, la cohesión sólo podrá lograrse con una profundización de derechos sociales y políticos que refuerce una identidad compartida, alejando la tentación que sobre mucha gente ejerce el populismo reaccionario y nacionalista.
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/necesita-europa-gasto-militar_129_12125777.html
¿De verdad necesita Europa más gasto militar?
En mi opinión el problema de Europa en este momento no es el gasto militar, ya que ni siquiera tiene un ejército conjunto y/o coordinado y, al menos hasta ahora, depende de una organización internacional –la OTAN– que responde principalmente a los intereses imperialistas de Estados Unidos. El verdadero problema de Europa es que no ha respondido adecuadamente a si es capaz de garantizar la seguridad energética y la seguridad alimentaria a su población actual, es decir, si es económica y energéticamente autónoma de otros bloques de poder que ahora mismo suponen una amenaza. Sin resolver estas otras dos cuestiones, ni siquiera multiplicar por diez el presupuesto militar serviría de algo.
Nada de eso puede conseguirse si la Unión Europea se mantiene aferrada a las normas económicas neoliberales que limitan los presupuestos comunitarios. Más al contrario, como puso de relieve el plan de recuperación frente a la pandemia, lo que Europa necesita con urgencia es disponer de mecanismos de financiación común –nuevos mercados de capitales, eurobonos o directamente recuperar el control democrático del Banco Central–. Sólo así podría financiar no sólo la creación de un ejército conjunto sino, sobre todo, las políticas de transición ecológica y energética que aseguren a la Unión Europea su autonomía frente a los intereses rapaces de Estados Unidos y Rusia. Por otro lado, la cohesión sólo podrá lograrse con una profundización de derechos sociales y políticos que refuerce una identidad compartida, alejando la tentación que sobre mucha gente ejerce el populismo reaccionario y nacionalista.
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/necesita-europa-gasto-militar_129_12125777.html
ElDiario.es
¿De verdad necesita Europa más gasto militar?
El verdadero reto de Europa es ser económica y energéticamente autónoma de otros bloques de poder que ahora mismo suponen una amenaza. Sin resolver estas otras dos cuestiones, ni siquiera multiplicar por diez el presupuesto militar serviría de algo
Buenos días,
El acuerdo en Valencia deja claro que el escenario más probable es que, si PP y Vox suman mayoría absoluta en las próximas elecciones generales, formarán gobierno juntos. Mazón ya ha mostrado el camino. Y cuando eso ocurra, no importará si hay ministros ultras en el Consejo de Ministros, porque la agenda política del gobierno será, en esencia, de extrema derecha.
La única vía para evitar el desastre es que las izquierdas consigan suficientes escaños. Y eso solo será posible si logran repetir la fórmula de 2023, presentándose en una candidatura unitaria para minimizar la penalización de la ley electoral. Dicen también casi todas las encuestas que eso sería, con toda probabilidad, suficiente para cambiar las tornas. ¿Serán entonces capaces estas izquierdas de quitarse los cuchillos de las espaldas y empezar a pensar en estos escenarios de unidad con realidad, serenidad y pragmatismo?
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mazon-ensena-camino-izquierda_129_12147225.html
El acuerdo en Valencia deja claro que el escenario más probable es que, si PP y Vox suman mayoría absoluta en las próximas elecciones generales, formarán gobierno juntos. Mazón ya ha mostrado el camino. Y cuando eso ocurra, no importará si hay ministros ultras en el Consejo de Ministros, porque la agenda política del gobierno será, en esencia, de extrema derecha.
La única vía para evitar el desastre es que las izquierdas consigan suficientes escaños. Y eso solo será posible si logran repetir la fórmula de 2023, presentándose en una candidatura unitaria para minimizar la penalización de la ley electoral. Dicen también casi todas las encuestas que eso sería, con toda probabilidad, suficiente para cambiar las tornas. ¿Serán entonces capaces estas izquierdas de quitarse los cuchillos de las espaldas y empezar a pensar en estos escenarios de unidad con realidad, serenidad y pragmatismo?
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mazon-ensena-camino-izquierda_129_12147225.html
ElDiario.es
Mazón enseña el camino (a la izquierda)
La única vía para evitar el desastre es que las izquierdas consigan suficientes escaños. Y eso solo será posible si logran repetir la fórmula de 2023, presentándose en una candidatura unitaria para minimizar la penalización de la ley electoral
Buenos días,
Hoy escribo sobre economía mundial y el papel de cada país en una nueva redefinición de la división internacional del trabajo, es decir, el lugar de cada uno en el mundo. Analizo las recientes declaraciones de miembros del gobierno de Estados Unidos en una perspectiva histórica, y las entiendo como una reacción frente a la creciente sofisticación de la economía China.
Desde hace décadas se utilizan las categorías centro-periferia para ubicar a las diferentes economías en la división internacional del trabajo, según la cual los países más pobres dependen estructuralmente de los más ricos y su papel se limita a la provisión de bienes y servicios baratos a los países del centro. Esto ha ido cambiando en las últimas décadas, y hoy China ya no sólo produce bienes baratos sino que ha "escalado" y amenaza el papel preponderante de economías del centro como EEUU. La elite de EEUU está reaccionando frente a ello.
El problema es que en esta reconfiguración del puzzle, Europa no se encuentra a sí misma. Lo que es peor, el debate parece inexistente. ¿Qué va a producir Europa -y cómo va a hacerlo- en un contexto de crisis climática? ¿Cómo conseguirá soberanía energética para independizarse de la dependencia sobre EEUU y Rusia? ¿Qué relación económica con el resto del mundo? En los países de la Unión Europea, a diferencia de lo que pasa en China o EEUU, este debate está desaparecido.
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pregunta-central-china-eeuu-no-ue_129_12165131.html
Hoy escribo sobre economía mundial y el papel de cada país en una nueva redefinición de la división internacional del trabajo, es decir, el lugar de cada uno en el mundo. Analizo las recientes declaraciones de miembros del gobierno de Estados Unidos en una perspectiva histórica, y las entiendo como una reacción frente a la creciente sofisticación de la economía China.
Desde hace décadas se utilizan las categorías centro-periferia para ubicar a las diferentes economías en la división internacional del trabajo, según la cual los países más pobres dependen estructuralmente de los más ricos y su papel se limita a la provisión de bienes y servicios baratos a los países del centro. Esto ha ido cambiando en las últimas décadas, y hoy China ya no sólo produce bienes baratos sino que ha "escalado" y amenaza el papel preponderante de economías del centro como EEUU. La elite de EEUU está reaccionando frente a ello.
El problema es que en esta reconfiguración del puzzle, Europa no se encuentra a sí misma. Lo que es peor, el debate parece inexistente. ¿Qué va a producir Europa -y cómo va a hacerlo- en un contexto de crisis climática? ¿Cómo conseguirá soberanía energética para independizarse de la dependencia sobre EEUU y Rusia? ¿Qué relación económica con el resto del mundo? En los países de la Unión Europea, a diferencia de lo que pasa en China o EEUU, este debate está desaparecido.
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pregunta-central-china-eeuu-no-ue_129_12165131.html
ElDiario.es
La pregunta central que se hacen en China y en EEUU pero no en la UE
Como herencia de la guerra fría cierta izquierda sigue interpretando el mundo en función de bloques ideológicos –comunistas versus capitalistas antes de los noventa; atlantistas vs antiimperialistas después–, dejando de lado el análisis económico de fondo
Buenos días,
Hoy escribo este artículo para cuestionar la idea de que la política económica de Donald Trump es una anomalía. Muy al contrario, sostengo que forma parte de una vieja tradición estadounidense que combina proteccionismo comercial con expansión imperial. Desde los tiempos de Alexander Hamilton y William McKinley, Estados Unidos ha utilizado los aranceles como herramienta para fortalecer su industria, al tiempo que aseguraba el acceso a recursos naturales mediante la violencia colonial. Trump simplemente actualiza esta fórmula en un contexto diferente, marcado por el ascenso de China y por una crisis ecológica global.
Mi argumento es que el verdadero problema de fondo no está en los desequilibrios comerciales o en la supuesta aversión al libre mercado, sino en la caída de la rentabilidad y la pérdida de productividad relativa de la economía estadounidense. En ese marco, los aranceles son solo una parte de una estrategia más amplia para recomponer su posición en la división internacional del trabajo. El riesgo no es tanto su irracionalidad, sino la lógica imperial que lo guía: una lógica que, como en el pasado, pretende resolver los límites internos por la vía de una expansión hacia afuera —aunque hoy ese afuera ya no puede sostener otra nueva fase de saqueo.
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aranceles-canones-mano_129_12182635.html
Hoy escribo este artículo para cuestionar la idea de que la política económica de Donald Trump es una anomalía. Muy al contrario, sostengo que forma parte de una vieja tradición estadounidense que combina proteccionismo comercial con expansión imperial. Desde los tiempos de Alexander Hamilton y William McKinley, Estados Unidos ha utilizado los aranceles como herramienta para fortalecer su industria, al tiempo que aseguraba el acceso a recursos naturales mediante la violencia colonial. Trump simplemente actualiza esta fórmula en un contexto diferente, marcado por el ascenso de China y por una crisis ecológica global.
Mi argumento es que el verdadero problema de fondo no está en los desequilibrios comerciales o en la supuesta aversión al libre mercado, sino en la caída de la rentabilidad y la pérdida de productividad relativa de la economía estadounidense. En ese marco, los aranceles son solo una parte de una estrategia más amplia para recomponer su posición en la división internacional del trabajo. El riesgo no es tanto su irracionalidad, sino la lógica imperial que lo guía: una lógica que, como en el pasado, pretende resolver los límites internos por la vía de una expansión hacia afuera —aunque hoy ese afuera ya no puede sostener otra nueva fase de saqueo.
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aranceles-canones-mano_129_12182635.html
ElDiario.es
Cuando aranceles y cañones van de la mano
En este tablero de disputas comerciales, imperios en declive y recursos menguantes, los aranceles no son simplemente herramientas económicas: son piezas estratégicas en una guerra por el control del trabajo, la tecnología y, sobre todo, de la naturaleza que…
Buenos días,
He escrito un artículo que analiza el regreso del proteccionismo global a partir del anuncio de Estados Unidos de imponer la mayor subida arancelaria desde la Segunda Guerra Mundial. La medida, impulsada por Donald Trump, supone un giro radical en la política comercial estadounidense y marca el fin de una era de libre comercio de más de sesenta años. Se trata de un arancel universal del 10%, con porcentajes aún más altos para países como China, Vietnam o la Unión Europea. Esto tendrá consecuencias inmediatas: subida de precios internos en EE. UU., caída de ingresos para exportadores extranjeros y, probablemente, represalias comerciales que podrían desencadenar una recesión mundial.
En el artículo explico las posibles motivaciones detrás de esta medida, como la intención de reindustrializar el país y fortalecer sectores estratégicos, especialmente el militar. También analizo el argumento de que una apreciación del dólar podría amortiguar el efecto inflacionario de los aranceles, aunque subrayo que este es un mecanismo incierto. Además, planteo que esta política comercial podría estar buscando presionar a otros países para que bajen sus tipos de interés, debilitando sus monedas frente al dólar.
Sin embargo, advierto que entramos en terreno inexplorado. Las cadenas globales de valor hacen que cualquier distorsión tenga impactos complejos y retardados. Y, como nos recuerda la historia —con el caso del arancel Smooth-Hawley de 1930—, una guerra comercial puede agravar seriamente una crisis económica global. En este contexto de crisis ecológica, fragmentación económica y tensiones geopolíticas, jugar con fuego puede tener consecuencias peligrosas. Por eso, concluyo que los aranceles de Trump no son solo una medida económica: son una apuesta arriesgada por redefinir el lugar de EE. UU. en el sistema-mundo.
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eeuu-sube-barrera-regreso-proteccionismo-global_129_12187606.html
He escrito un artículo que analiza el regreso del proteccionismo global a partir del anuncio de Estados Unidos de imponer la mayor subida arancelaria desde la Segunda Guerra Mundial. La medida, impulsada por Donald Trump, supone un giro radical en la política comercial estadounidense y marca el fin de una era de libre comercio de más de sesenta años. Se trata de un arancel universal del 10%, con porcentajes aún más altos para países como China, Vietnam o la Unión Europea. Esto tendrá consecuencias inmediatas: subida de precios internos en EE. UU., caída de ingresos para exportadores extranjeros y, probablemente, represalias comerciales que podrían desencadenar una recesión mundial.
En el artículo explico las posibles motivaciones detrás de esta medida, como la intención de reindustrializar el país y fortalecer sectores estratégicos, especialmente el militar. También analizo el argumento de que una apreciación del dólar podría amortiguar el efecto inflacionario de los aranceles, aunque subrayo que este es un mecanismo incierto. Además, planteo que esta política comercial podría estar buscando presionar a otros países para que bajen sus tipos de interés, debilitando sus monedas frente al dólar.
Sin embargo, advierto que entramos en terreno inexplorado. Las cadenas globales de valor hacen que cualquier distorsión tenga impactos complejos y retardados. Y, como nos recuerda la historia —con el caso del arancel Smooth-Hawley de 1930—, una guerra comercial puede agravar seriamente una crisis económica global. En este contexto de crisis ecológica, fragmentación económica y tensiones geopolíticas, jugar con fuego puede tener consecuencias peligrosas. Por eso, concluyo que los aranceles de Trump no son solo una medida económica: son una apuesta arriesgada por redefinir el lugar de EE. UU. en el sistema-mundo.
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eeuu-sube-barrera-regreso-proteccionismo-global_129_12187606.html
ElDiario.es
EEUU sube la barrera: el regreso del proteccionismo global
Esta operación, en medio de crisis ecológica, tensiones militares y fragmentación económica, es jugar con fuego. La historia no se repite, pero rima. Y esta vez más vale que el resto de los países no admita un "sálvese quien pueda"